EL DESPERTAR ESPIRITUAL Y LA CAÍDA DE ESTRUCTURAS

Actualmente muchos contemplan que el despertar espiritual consiste en reconocer que somos consciencia, una inteligencia mayor que va mucho más allá de los limitados y hasta repetitivos pensamientos que nuestra mente constantemente genera. Una persona despierta comienza a observar su mente para no estar todo el tiempo atrapado en ella, la reconoce como un instrumento más, no como su verdadera identidad, pues se da cuenta que la mente-ego está atrapada en la dualidad, en lo bueno y lo malo, en interminables juicios, en la limitación del tiempo, en más de lo mismo.

Muchas personas comienzan el camino espiritual porque no aguantan más el sufrimiento y descubren que hay un universo infinito más allá de los confines de su personalidad (ego-mente), van comprendiendo que son mucho más que sus pensamientos y emociones, entonces se atreven a sentir, sin catalogar nada como bueno o malo, pues la luz entra a través del silencio interno, en la no-mente y así van sanando energía reprimida mientras otros la evaden. Otros tienen experiencias místicas en las que conectan con el mundo espiritual, lo cual los permite descubrir la verdadera esencia de las cosas.

Sin embargo, puede ocurrir estancamiento en la evolución espiritual, por más experiencias místicas que se tengan, por más meditaciones que se hagan, el Ego sigue ahí, generando pensamientos tanto positivos como negativos, las reacciones y lo de siempre, no hay satisfacción real o duradera ahí, entonces, también puede ocurrir la evasión y falta de aceptación, algunas personas no les agrada la experiencia humana, no le ven sentido y entran en un estado de negación con el mundo que los rodea y por ende más sufrimiento. O tal vez algunos piensan que decretando o afirmando van conseguir algo mejor de lo que ya son en esencia, ignorando por supuesto que esto es una trampa del mismo personaje dual que los mantiene atrapados en la dualidad de este plano.

Mucho se habla de que estamos pasando de la era de piscis a acuario, y esto significa innovación, tenemos que hacer las cosas diferentes, de mejor manera, dejar atrás las creencias, programas e ilusiones y empezar a ser consciencia, ser Dios. Basta mirar como hemos vivido hasta ahora y podemos darnos cuenta que un mundo dirigido por el Ego es autodestructivo y nada sostenible. Por eso este año 2020 ha sido totalmente significativo a nivel externo como interno para la humanidad, se están derrumbando estructuras que ya no dan más tanto dentro como fuera, estamos aprendiendo a vivir desde el ser, respirando conscientemente, tomándonos las pausas que sean necesarias para conectar con nosotros mismos, dándonos cuenta que en el silencio encontramos una paz y alegría inconmensurables, que no se comparan con nada afuera.

Habrán personas que les toque experimentar situaciones difíciles, sentir emociones reprimidas, sanar el pasado, pero esto es parte de la liberación, al decirle sí a la vida, desde la neutralidad, sin catalogar nada como bueno o malo, tenemos un gran oportunidad de sanación, y por ende evolución.

La invitación es por supuesto, a vivir con aceptación la vida, a dejar el pasado y la queja atrás, a comenzar a agradecer por ser, porque una inteligencia infinita nos sostiene y sabe mucho más de nosotros que nuestra limitada personalidad, si estamos aquí viviendo esta experiencia es porque así lo decidimos, nuestro ser superior dispuso esta experiencia para su evolución, porque es un plano fascinante lleno de retos de los que aprendemos para reconocer que no hay nada mejor que nuestra esencia.

No se supone que debemos evitar la oscuridad, sino asumirla, reconocerla y observarla en silencio cuando surja dentro, aportando consciencia, así es como el amor la transformará en luz, todos tenemos esta gran capacidad y poder de ser canales de sanación en el mundo, cuando una masa crítica viva en paz interior, esta se reflejará en el exterior, como es adentro es afuera, todos somos uno.

Silencio y Meditación


0 vistas

© 2020 Silencio y Meditación - Presencia Interior - Observa tu Sol Interior.